4 de septiembre
Rosa de Viterbo
Virgen, 1234 - 1252
A los tres años
de edad devolvió la vida a su abuela difunta. Así empezó y ya no se detuvo.
Aun entonces no
llevaba otras ropas que un tosco vestido blanco de lana, iba siempre descalza y
con la cabeza descubierta y se quitaba el pan de la boca para repartirlo entre
los pobres. Los pobres, desagradecidos, le reclamaban que les diera el que
llevaba en la mano, sin masticar.
Una década más
tarde enfermó de gravedad y al ser desahuciada por los médicos se le apareció la Virgen María, quien le auguró pronto restablecimiento y le encomendó defender la Fe y escarnecer el vicio ingresando en la tercera orden de san Francisco.
Tras una nueva
aparición, la Virgen
le concedió la gracia de sentir durante tres días los atroces dolores del
Redentor. Rosa sufrió terriblemente y, al tiempo que ardía en amor por Jesús, lo
hacía en odio contra el pecado.

Aclamada por los
habitantes de Viterbo, que con la muerte del emperador y el triunfo de los ejércitos
del papa descubrieron súbitamente de qué lado estaba la Verdad, Rosa regresó a su ciudad y vivió en casa de sus padres hasta que murió a los dieciocho años. Su cadáver momificado yace en un primoroso féretro de cristal y junto a él se han operado incontables milagros.
Es patrona de las muchachas católicas de Italia
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